El transporte estropea lo que la fábrica hizo bien

Un contenedor que ha cruzado un océano, cambiado de barco y pasado semanas en el mar nunca llega exactamente en el estado en que salió. Golpes de manipulación, humedad, vibración prolongada: los daños de transporte son distintos de los defectos de fabricación, y aparecen después del control de calidad del proveedor, no antes.

Una inspección de recepción en Japón detecta lo que ninguna inspección previa al envío, por rigurosa que sea, puede ver.

Qué se comprueba antes de que el camión vuelva a salir

La mercancía llega a un puerto o almacén japonés. Antes de enviarla al cliente final, lo esencial se resume en unos pocos puntos:

  • estado del embalaje al abrirlo, fotografiado antes de cualquier manipulación;
  • daños visibles, golpes, marcas de humedad o corrosión;
  • prueba de encendido cuando es posible in situ;
  • conformidad del marcado regulatorio japonés y del etiquetado de tensión y frecuencia;
  • presencia de un manual o documentación en japonés, que exige la mayoría de los clientes finales.

Corregirlo antes de que sea el problema del cliente

Un producto técnicamente correcto puede ser rechazado por un cliente japonés por un motivo puramente documental: falta el manual en japonés, falta la etiqueta de tensión, no aparece un marcado exigido. Son correcciones sencillas si se detectan antes de la entrega, y motivo de conflicto si se descubren después.

Un ejemplo real

Este es el papel que se desempeña, de forma continua, para una empresa extranjera que importa equipos eléctricos a Japón: verificación de conformidad, pruebas e inspección antes de cada entrega al cliente final, con un informe enviado antes de que la mercancía salga del almacén.

Qué contiene un informe de recepción útil

Igual que en una inspección previa al envío: fotografías fechadas, estado unidad por unidad, y una conclusión clara sobre qué puede salir tal cual y qué debe corregirse antes.