Dónde está realmente el límite
La ley de electricistas (電気工事士法) exige que cualquier intervención en la instalación fija —el cableado dentro de las paredes y todo lo conectado a él de forma permanente— la realice un titulado. En una vivienda normal, esa titulación es la de electricista de clase 2, 第二種電気工事士.
No es un trámite. Es la razón por la que una aseguradora, un propietario o un comprador pueden preguntar quién hizo el trabajo.
Lo que puede hacer usted
- cambiar una bombilla, o una luminaria entera montada sobre roseta de techo estándar (引掛シーリング): se desengancha y se vuelve a enganchar;
- enchufar cualquier aparato con clavija, alargadores incluidos;
- rearmar un magnetotérmico que ha saltado;
- cambiar la pila de un detector de humo.
Lo que no puede
- sustituir un enchufe o un interruptor de pared, aunque sea idéntico;
- añadir un enchufe, un circuito o una línea dedicada;
- conectar una luminaria directamente en lugar de usar la roseta;
- cualquier cosa dentro del cuadro eléctrico (分電盤);
- conectar las unidades interior y exterior de un aire acondicionado.
Las tres formas en que sale mal
El trabajo sin habilitación en un piso alquilado en Japón tiene tres consecuencias previsibles, y suelen llegar juntas:
- El seguro. El seguro de incendios puede rechazar un siniestro atribuible a trabajos hechos sin habilitación.
- La factura de salida. El propietario o la 管理会社 pueden exigir la restitución (原状回復) a su costa.
- El riesgo invisible. Un enchufe mal reconectado no falla enseguida: primero se calienta en silencio dentro de la pared durante meses.
Cuando el diferencial no deja de saltar
Antes de dar por hecho que hay avería, mire su contrato. Las viviendas japonesas se suministran con un amperaje contratado (契約アンペア) —a menudo 30 A en un piso antiguo— y un microondas, un hervidor y un secador a la vez lo superan. Subir a 40 o 50 A es una solicitud a la compañía eléctrica, no una reparación.
Si salta con casi nada encendido, eso es otra cosa, y conviene revisarlo.
Qué pedir, lo haga quien lo haga
Pida el nombre del titulado que ejecutó el trabajo y una factura que describa lo hecho. Al electricista no le cuesta nada y es exactamente lo que una aseguradora o un propietario le pedirán más adelante.