Por qué la inspección tiene que hacerse en Japón
Devolver la máquina equivocada desde Dakar o Marsella supone pagar el flete dos veces, más aduanas en el retorno, más meses. Rechazarla en Osaka cuesta un taxi.
También cambia la conversación. Un proveedor que sabe que la mercancía se mirará antes del pago no se comporta igual que uno que sabe que se mirará al llegar.
La lista que atrapa casi todos los problemas
La mayoría de los envíos rechazados fallan en algo completamente corriente:
- cantidades y referencias contra el pedido, unidad por unidad;
- números de serie fotografiados y registrados;
- tensión y frecuencia de cada motor y fuente de alimentación;
- daños visibles, corrosión y accesorios que faltan;
- embalaje apto para flete marítimo, no para dos horas de camión;
- manuales, certificados y hojas de ensayo, y en qué idioma están.
La trampa de los 50 Hz / 60 Hz
Japón funciona con dos frecuencias de red: 50 Hz en el este, Tokio incluido, y 60 Hz en el oeste, Osaka incluida. El equipo de segunda mano suele estar construido para una sola región, y un motor comprado en Tokio puede no ser lo que necesita un país a 60 Hz.
Lo mismo con la tensión: 100 V monofásico y 200 V trifásico son las combinaciones habituales en Japón, y una máquina con placa de 200 V trifásico 50 Hz no funcionará sin más en otro sitio. Conviene comprobarlo en la placa de características, en persona, antes de que salga nada.
Qué contiene un informe útil
Un informe que sólo dice «conforme» no vale nada. Lo que hace falta son fotografías fechadas de las placas, del embalaje antes de cerrarlo, de cualquier defecto encontrado, y una frase clara que diga si la mercancía puede salir. Enviado el mismo día, para que todavía pueda parar el camión.
Auditar al proveedor, no sólo la caja
Antes de un primer pedido grande, visitar la fábrica responde a lo que ningún correo dirá: si el taller es suyo o subcontratado, si el banco de pruebas existe, cuánta gente trabaja realmente allí y si quien contesta sus mensajes ha pisado alguna vez la planta.